Marketing

Cuando el mercado no existe… se crea: lo que hizo Gillette para vender lo que nadie pedía

C

Christian Macía

13 de mayo de 2026 · 5 min lectura

Cuando el mercado no existe… se crea: lo que hizo Gillette para vender lo que nadie pedía

A inicios del siglo XX, Gillette vendía cuchillas de afeitar para hombres, no para mujeres. Hasta ese momento, el afeitado femenino simplemente no era una necesidad cultural. Era completamente normal que las mujeres tuvieran vello en axilas, piernas y otras partes del cuerpo.

Pero algo empezó a cambiar.

A partir de los años 1910, la moda comenzó a mostrar más piel; muy poco, pero fue aquí donde todo empezó a transformarse. Poco a poco, las mangas se acortaban, las prendas evolucionaban y las revistas femeninas empezaban a introducir nuevas formas de vestir que, aunque sutiles, dejaban ver más del cuerpo.

Y fue ahí donde no solo Gillette, sino toda una industria, vio una oportunidad. Porque no todos los mercados se descubren; algunos se construyen.

A partir de 1915–1917, marcas como Gillette comenzaron a lanzar campañas dirigidas a mujeres, especialmente en revistas femeninas. No fue un cambio inmediato. No fue una adopción masiva de un día para otro.

Durante décadas se fue introduciendo un nuevo estándar: la piel suave como símbolo de feminidad moderna. No como una imposición directa, sino como una evolución “natural”. Y con el tiempo funcionó. Para mediados del siglo XX, especialmente en Estados Unidos, el afeitado femenino ya se había normalizado.

No descubrieron una necesidad. La construyeron progresivamente.

Lo que realmente pasó (y por qué importa hoy)

No se trató solo de vender cuchillas. Se trató de instalar un comportamiento.

No forzaron el mercado de golpe. Vieron una oportunidad y la amplificaron de forma consistente. A través de medios de la época, principalmente revistas femeninas, empezaron a normalizar una idea que antes no existía.

Hoy lo vemos distinto. Lo hacemos con creadores, UGC y personas con credibilidad dentro de una audiencia. Pero el principio es el mismo: las ideas no se imponen, se validan socialmente.

Este tipo de estrategia tiene una línea fina. Porque sí, es brillante desde el punto de vista del marketing, pero también abre una pregunta incómoda:

¿Hasta qué punto estás creando valor y hasta qué punto estás creando necesidad?

Hoy, más de 100 años después, esa misma tensión sigue viva. En fintech, por ejemplo, lo vemos constantemente: productos que pueden ser útiles pero también mal utilizados dependiendo del contexto.

Y ahí es donde muchas marcas se quedan cortas. No por falta de presupuesto, sino por falta de claridad estratégica.

La diferencia no está en el producto

Está en cómo lo posicionas.

Puedes tener el mejor crédito, la mejor app y la mejor tecnología, pero si no sabes cuándo, cómo y a quién hablarle, no estás creando mercado. Solo estás compitiendo en uno saturado.

Cómo lo aplicamos en Appache

En Appache entendemos que la percepción es lo que define la adopción. Y trabajar esa percepción, de forma estratégica, es lo que realmente mueve métricas de negocio: usuarios que completan KYC, que depositan y que regresan.

Porque, al final, se trata de hacer que comprar tenga sentido.

Gillette no ganó por tener las mejores cuchillas; ganó porque entendió el momento y fue estratégico.

Hoy la pregunta no es si tu producto funciona —porque como muchos otros, funciona— sino si el mercado realmente entiende por qué debería importarle.

Si estás escalando una app y tus métricas no reflejan el valor real de tu producto, probablemente sea un tema de percepción.

En Appache entendemos el performance como una mezcla de data + creatividad + distribución. Porque no se trata solo de qué dices, sino de cómo, dónde y a quién se lo haces llegar.

¿Te hace sentido? Contáctanos y hagamos que tu mercado entienda por qué debe comprarte.

Bibliografía

Compartir este artículo:

¿Listo para crecer?

Déjanos tu contacto y llevemos tu app más allá.